22 may. 2017

Los Bunkers, Ahora que no estás

Bunkeros ¿qué banda siguen hoy?
En su mejor momento Los Bunkers anunciaron su disolución dejando un vacío en la música chilena que dos años después del anuncio ningún otro grupo local ha logrado suplir. Se trataba de una banda a gran escala, de canciones coreables y bien tocadas, de expresión social y romántica que los afirmó como un grupo transversal. El grupo de rock pop chileno de mayor ascenso de la última década fue la gran ausencia en La Cumbre del Rock Chileno.

"Puede que Los Bunkers no se junten nunca más" afirmaron los hermanos Álvaro y Gonzalo López en La Tercera mientras presentaban a su proyecto LÓPEZ, que en su primer año de formación grabó un EP que ha sonado a través de temas como 'Me voy' y 'Lo que pudo ser' singles con todas las condiciones para una banda nueva pero que en la comparación con su historia como Los Bunkers suenan incompletas. Porque la precisión y carácter de los hermanos Durán (Francisco y Mauricio) era el 70% del sonido de la banda así también el pulso del batero Mauricio Basualto. Los Bunkers eran un quinteto pero de dos líderes y tres equipos. 

Mientras que en México la dupla Durán se dedicó a la producción; 'Cuestión de Esperar' de Pepe Aguilar (trabajo con el que recibieron una nominación de los Latin Grammy a la Grabación del Año) y un disco colectivo tributo a Los Angeles Negros. Así en Chile siguen estando entre los autores más tocados por las radios con 'Bailando Solo' de su último disco (La Velocidad de la Luz, 2013) y 'Llueve sobre la Ciudad' (sino el mayor hit del grupo). Entre el demo de 'El Desaparecido' (1999) y el disco de versiones de Silvio Rodriguez acumularon éxitos como pocas bandas chilenas podrían demostrar. Con lo que Los Bunkers dejaron de tocar en el verano a lo largo del país varias bandas del rock pop nacional duplicaron el trabajo por temporada (¡Saludos Álvaro Henríquez!).  

Los Bunkers tenían aún más canciones por encarar pero el desafío de cada nuevo disco y giras los tenía inquietos y agotados, la lucha de fuerzas al interior del grupo que siempre amenazó su interna terminó por explotar y separarlos justo cuando en Chile no tenían competencia y comenzaban a llegar a tocar a otros países fuera de México. La historia se repite una y otra vez, en similares o distintas condiciones; Quilapayún, Inti-Illimani, Los Ángeles Negros, Los Prisioneros, La Ley, Makiza, algo siempre no termina por encajar y el éxito nos atrofia, o tal vez ha sido la decisión más madura (¿correcta?) de un grupo de amigos que antes de verse forzados a seguir decide cerrar el capítulo de una manera limpia y sincera.  

Una buena réplica es el tema adelanto de Lanza Internacional el nuevo proyecto de la dupla Durán, ofrece algo diferente. 

Pero ahora que no están la escena local siente su ausencia, ni la nueva separación La Ley importó tanto, sin Astro la cosa no cambia nada y si se acaba Ases Falsos mucho menos, pero Los Bunkers son como la selección sin Vidal. 

8 may. 2017

Spotify y la música rápida.

Melómanos sobreviven en tiendas especializadas. 
Que la manera en que consumimos música ha mutado no justifica lo que hace Spotify como una plataforma de escucha rápida, virulenta y publicitada. Aunque para jóvenes que sólo han visto los casetes en fotografías esto resulte un modelo más cómodo y democrático de oír música en verdad están siendo absorbidos por una maquinaria mayor; Hacen creer que lo oyes es lo que quieres escuchar pero sólo se trata de otra industria tan y aún más manipuladora que lo que fue la era del disco (los sellos y una red de radios, TV y los CD´s). Si ahora Spotify concentra la mayor cantidad de usuarios y escuchas musicales en el mundo tiene un poder de influencia en la imposición de nuevos hits y tal como en décadas pasadas son las multinacionales -que a través de la publicidad y acciones en la compañía sueca- siguen al mando. Las canciones más escuchadas y los lanzamientos destacados pertenecen principalmente a Universal y Sony, no es casualidad.  

Pero está plataforma para “descubrir” nuevos éxitos no tiene alma, es un pasar de músicas similares una y otra vez, de listas, como se solía hacer desde nuestro PC aunque sin el peso de la descarga ni tantos pagos. Y está gran parte de la música popular pero no toda y es ahí donde tenemos la capacidad de abstracción, volver al rastreo y al mínimo esfuerzo. Porque todo esto de que la música esté a un click le ha restado significado y ha reducido el concepto de álbum a un tema. Si, quizás Luis Fonsi lo merece pero no un disco de Gustavo Cerati, Joni Mitchell o Michael Jackson.

Como fueron los programadores radiales en Spotify se trata de “curadores” a cargo de las listas de donde se sostienen la mayoría de los éxitos. Existe todo un lobby de editoriales y agencias en torno a estos influyentes que podrían darle salida a la canción de un grupo debutante junto a los estrenos pop de las multinacionales. Cambian formatos pero esta es historia contada.

“Es inevitable, es algo que está sucediendo, nos guste o no. Pero esto sí me plantea la pregunta de cómo voy a poder sostenerme, porque lo que me paga Spotify no me alcanza siquiera para pagarles a los músicos que tocan conmigo ni a la gente que trabaja en los discos. El modelo todavía no funciona” decía Beck hace un tiempo, algo que el cantante de Radiohead comparte “La gente piensa que está en una época donde la música es libre, el cine, gratis. No es verdad”. Nos debemos acostumbrar a los cambios y a que la comercialización de música contra pronóstico aún es posible aunque el Streaming atente contra toda la mística que tenía y que todavía tiene consumir música.  

Entonces Spotify funciona como McDonald´s o un H&M, algo rápido y bajo costo para no complicarse, pero siempre habrá quienes prefieran pagar un poco más por algo más elaborado, porque las millones de reproducciones de ‘Despacito’ jamás reemplazarán la experiencia de un James Brown en vinilo. Nunca jamás.

3 abr. 2017

Lollapaloza 2017; Atrévete a aceptarlo

Lollapalooza Santiago 2017
Séptima edición del festival Lollapalooza consolidado como el evento más convocante de la cartelera chilena (alrededor de 80 mil personas por jornada) y una instancia que sirve de referencia para tomar el pulso a las bandas nacionales frente grandes públicos fuera de su escenario más natural (clubs para 200 o 800 personas) así también examen de vigencia a grupos con trayectoria como Lucybell y Gondwana. Y aunque la mayor expectativa y atención está en las visitas internacionales es cierto que las bandas locales también ocupan un espacio que puede ser interesante para los asistentes más curiosos que aprovechan de escuchar la mayor cantidad de música posible, principalmente como han demostrado los más jóvenes, desprejuiciados y activos (corean a Villa Cariño o The Strokes con la misma energía). Y aunque se suele reclamar por el horario en que son programados -las primeras horas de festival- la verdad es que algunos tienen más visibilidad y posibilidades en esos horarios que compitiendo con artistas internacionales al atardecer. Pero hay varios chilenos que merecen un mejor horario que una banda tan irrelevante como Cage The Elephan que ya lleva tres ediciones viniendo. También se repite We Are The Grand, banda chilena apoyada por la agencia de Lollapalooza y que va en su tercera intervención, la productora tiene un poder de decisión en la editorial pero tampoco tienen que ser tan explícitos en imponer sus artistas del booking (con los méritos que el grupo pueda tener). Lo que sirve para preguntarse Lollapalooza ¿es un escenario premio para consagrase o el eslabón para lanzar los grupos que nos (les) interesan? O ambas también.

Pero parte de lo bueno del festival es la diversidad de sonidos y el espacio, sino es una banda puede ser otra y por mucho que se trate de imponer algunas cosas es el público el que decide. (Me Llamo) Sebastián repletó La Cúpula (capacidad 1.100 personas) a las 12 del día porque había interesados, pero otras bandas que siguieron en el mismo escenario durante la tarde no lograron repetir esa convocatoria. Mientras Villa Cariño logró hacer bailar una explanada completa al inicio del festival, Alex Anwandter tuvo el espectáculo más masivo en lo que va de su carrera a las tres de la tarde y asistentes coreando la mayoría de las canciones, muchos que venían de cantar junto a Gondwana en un espectáculo mayor que explica sus credenciales en el extranjero. Un Lollapalooza que será recordado por la excelencia de Duran Duran y convocatoria de Metallica como protagonistas indiscutidos.

Las bandas nacionales dejaron de ser el número de relleno del festival, pese a que tienen menor repercusión el público los ha hecho parte, salvo la polémica como el “cara de nana” con Ana Tijoux es poco lo que se publica después, a no ser que monten un show panfletario como Weichafe el sábado pasado, juntaron todos los clichés posibles por unas tantas notas en prensa. Por desgracia es difícil hacer noticia por la música en si misma. 

De pensar en nombres para el 2018; Beto Cuevas, Mon Laferte, Saiko, Los Miserables, Colombina Parra, Santa Feria, Moral Distraída, Matías Aguayo, Soledad Vélez, Javier Barría, Patio Solar, Inverness, The Holydrug Couple o Criminal que hasta ahora no han sido parte. Así como los siempre necesarios clásicos; Chico Trujillo (2011) y Joe Vasconcellos (2014) o el retorno de Manuel García (2013). Un evento que tiene la capacidad de entretener a través de la música; nueva, reconocida, probada y por conocer, aunque el prejuicio diga lo contrario.